La Justicia ha muerto ¡Viva la Justicia!
Lunes, Octubre 20th, 2008Escribo en una ciudad muerta, Madrid, capital de un país muerto, España. Durante el largo periodo que estuvimos en coma vegetativo, apreciamos que nuestros jueces, incapaces de luchar por su independencia, aceptaron formar parte de esa Justicia que como la víbora, siempre muerde el pie descalzo -Monseñor Romero-, lo que supuso el exterminio de todos nosotros al faltarnos el aire (los derechos y libertades fundamentales que la Constitución de 1978 nos garantizaba).
Antes estuvieron también muertos Alemania, Gran Bretaña, Francia, Estados Unidos…al anunciar los socialistas -con el apoyo entusiasta de los conservadores-, que la perfecta estructura que sostiene al Estado de Derecho, la división de poderes, era: “una vieja y destartalada carroza”, lo que se tradujo en un alarmante aumento de las facultades discrecionales de la Administración sobre la vida, honra y hacienda de esos ciudadanos. La libertad significaba que las personas comprasen más automóviles y gozasen de más vacaciones -Dwight Waldo-, recomendándose según Roscoe Pound, huir de los Tribunales y confiar en los poderes arbitrarios del Gobierno. Estos países tuvieron la suerte de contar con intelectuales que vivieron la experiencia de regímenes totalitarios, que avisaron -y fueron escuchados-, que solo lograrían sobrevivir si se mantenían los Tribunales independientes (Radbruch en Alemania, Ripert en Francia, Allen en Gran Bretaña…), consiguiéndose in extremis su reanimación, gracias a tales esfuerzos que culminaron en la famosa declaración de Atenas de 1955: “Los jueces se atendrán al imperio de la ley, que harán respetar sin dejarse intimidar por el temor ni seducir por el halago, resistiendo cualquier intromisión del poder público que atente contra su independencia”.
En España desgraciadamente ese movimiento reanimador nos pilló inmersos en el franquismo, con una Magistratura en “vigorosa colaboración con el régimen” -Ministro de Justicia Eduardo Aunós- y ya en democracia, nadie frenó a Alfonso Guerra cuando, en línea con lo apuntado, señaló: “Montesquieu ha muerto”, ni tampoco se cuidó de resaltar la importantísima diferencia que existe entre Administración de Justicia y Poder Judicial como nuestra Constitución de 1978 acordó llamarle -“todo un mundo en el concepto de Estado” según dijera en su día Azaña-. No pudo ser y sucumbimos todos, deslumbrados por el estado de bienestar y resignados ante la pasividad de nuestros jueces a la hora de reivindicar su plena autonomía frente a los demás poderes, viéndose invadida la Magistratura y el Consejo General del Poder Judicial por personas ajenas a la carrera judicial y sin contar con el apoyo de una Abogacía que mantiene aún el bozal de la dictadura, a cambio de favores.
Mañana 21 de octubre de 2008 hay anunciado un acto de protesta de jueces y secretarios. Puede que sea esta nuestra reanimación, la que nos impida acabar como fantasmas transitando por las ciudades y pueblos inermes de esta España muerta, negándonos a aceptar que nos quitó la vida una Justicia que no fue como la Constitución de 1978 quiso que fuera. Enhorabuena a los rebeldes. La Justicia ha muerto ¡Viva la Justicia!
Luis Bertelli
Presidente de Fundación Jurei (Justicia Responsable e Independiente)