JUECES A JUICIO
(Jurado Popular)
Luis Bertelli

 

 

-¿Vas a contar en este libro la auténtica verdad sobre el Poder Judicial?

-¿Crees que quiere saberse? No se si has oído  el episodio de la tienda de la verdad de Anthony de Mello.

-¿Una tienda que vendía la verdad?

-Sí y a la que entró una persona sin dar crédito a lo que veía, preguntándole el vendedor qué clase de verdad deseaba adquirir, la verdad relativa, una media verdad, su verdad…y al decirle el comprador que estaba cansado de falsas verdades, que quería la verdad plena, le hizo saber lo elevado de su precio: “Si Ud. la adquiere nunca más volverá a tener paz”.

Sorprendido y tras balbucear al dependiente unas palabras a modo de despedida se marchó apesadumbrado, reconociendo para sus adentros  que aún no estaba preparado para conocer la verdad absoluta.

-Los que tengan miedo a la  verdad que vas a exponer, que dejen de leer.

-Es que todos abandonaremos entonces la lectura porque nos negamos a aceptar que nuestros jueces se han quitado la venda para ver muy bien a quienes quieren favorecer u ocasionarle daño. Hace tiempo invité a un filósofo a que explicara desde su punto de vista el sufrimiento de las víctimas del Poder Judicial y ante el panorama que le exponía renunció diciendo: “Más que una razón de vivir me propones un sin vivir”.

-¡La verdad que vas a revelar es que no tenemos justicia!

-Eso lo sabe mucha gente.

-¿Entonces cual es esa  verdad desnuda a la que no queremos enfrentarnos?

-Esperemos algunos días para que cada uno seriamente reflexione si quiere conocerla, advertido como está de que llegar al alma de nuestra Magistratura y verla tan negra, le impedirá tener sosiego el resto de su vida…

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Si es consciente de que va a verse herida su sensibilidad, puede iniciar su lectura.

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DEDICATORIA

Primo Levi, escritor judío que sobrevivió a un campo de concentración nazi, señaló en “Si esto es un hombre”que está vivo gracias a una persona, no por entregarle cuando podía algo de comer sino porque arriesgaba al hacerlo su vida sin ningún interés, lo que demostraba que existía gente no corrompida, ajena al odio y al miedo.

En esta época tan deshumanizada que nos ha tocado vivir, presidida por el desinterés hacia cuanto le sucede a los demás, dedico este libro a todos los desesperados por las injusticias de nuestros jueces, animándoles a la utopía de reivindicar unidos y sin rencor la Justicia que nos está siendo negada.

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PRESENTACION

Este libro es el resultado de muchos años de escucha y de una decisión que he debido tomar en la más absoluta soledad. No busca entretener con las penosas vivencias de nuestros conciudadanos ni tampoco sería bueno que se  lea a toda prisa para acto seguido olvidar, porque  las injusticias cambian rápidamente de víctimas. Si se ha atrevido a desestabilizarse emocionalmente procediendo a su lectura, el objetivo pretendido es la reflexión  conjunta sobre la Justicia que tenemos y la que merecemos tener.

En las grandes tragedias, quienes se vieron inmersos en ellas y sobrevivieron, adquieren el compromiso moral de dar a conocer las vicisitudes de cuantos profundamente abatidos por lo que sufrieron optan por abandonar, toda vez que recordar lo padecido les hace revivir su dolor.

Durante más de treinta años atendí a centenares de personas que se acercaron por mi despacho “exigiéndome” que les defendiera de las injusticias de nuestros jueces. Con cada una hablé de las aflicciones de los demás y el resultado fue siempre el mismo: No querer oír lo que les pasaba a otros y repetir sin cesar que con ella no se hizo justicia. Expuesto así puede parecer egoísmo o insolidaridad, pero es algo muy distinto y que nadie que no haya vivido la terrible experiencia de ir en busca de la justicia que te está siendo negada puede llegar a comprender. Ninguno acepta que no se repare la intolerable injusticia con ellos cometida y es lógico que  piensen que  todos estamos obligados a contribuir a conseguirlo.

Conocedor de que no obtendrían el resultado merecido agravaba sin saberlo su dolor al quitarles la esperanza de encontrar un juez justo a través del peregrinaje de quejas, recursos y denuncias emprendido. Les hablaba no obstante de no abandonar, de mantener intacta la dignidad frente a los intolerables atropellos de nuestros jueces, de unirnos para escribir juntos este libro y llevar a cabo otras acciones que pusieran fin a la situación de terror judicial que nos domina, pero existe tal necesidad de creer en la Justicia que cuando se va perdiendo la fe en ella, caemos en la desesperación más absoluta y somos incapaces de reaccionar. El mal sufrido es tan grande que ni los que recibieron  ayuda la valoran ni piensan siquiera en ayudar a los que les está afectando  el mismo mal.

La duda surgió en si quien esto escribe, que asumió  el riesgo de hacer frente a las injusticias que cometieron nuestros jueces y pagó un altísimo precio por ello, debía olvidar, finalizado ya su calvario, o fiel a la consigna que transmite  a sus defendidos y superviviente de esta gran tragedia nacional, había de continuar recogiendo las vivencias de los que les faltaron las fuerzas para contarlo, aunque ello conlleve sufrir nuevas represalias. Acordé seguir porque no podremos resolver el drama de cuantos nos necesitan si no nos preocupamos por acabar con este  Poder Judicial que conserva el privilegio de controlar sus propias decisiones, arrebatándole tal derecho al pueblo en cuyo nombre imparte Justicia. Y soy consciente de que la libertad de cuantos participemos en este proyecto  no llegará más allá del largo de la cuerda que nos mantiene atados a la estaca del capricho y arbitrariedad de nuestros jueces, lo que significa que el libro comenzará en breve su andadura y no se detendrá hasta que se implante un Jurado Popular que ponga fin a su  incontrolado poder, siempre y cuando la Magistratura española no nos prive ilegalmente del derecho fundamental a informar, pilar básico de todo Estado de Derecho, porque es obvio que va a oponerse  a que los ciudadanos  juzguemos sus decisiones.

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INTRODUCCION (1ª Parte)

Se cumplen treinta años desde que la Constitución nos prometiera dejar atrás esa España negra productora de desigualdades y de injusticias y va siendo  hora  de reconocer que nos engañaron asegurándonos transparencia y Justicia, que hemos perdido la ilusión y que aceptamos resignados que continúe ese distinto trato de los jueces en función de lo que somos, de lo que tenemos -verás como no protestan seguro dijeron-.
-¿Estás insinuando que la Justicia es…?
-Lo que los jueces quieren que sea.
-Pero se les puede denunciar…
-No sirve para nada porque se juzgan entre ellos  y rechazan prácticamente todas las querellas que se presentan. A veces hasta los miembros del Tribunal y el juez denunciado  pertenecen a una misma Asociación, son amigos.
-¡Eso no puede ser! ¡En democracia nadie es irresponsable!
-Nuestros jueces si lo son. Y  lo peor es su prepotencia, convencidos de que hagan lo que hagan jamás les pasará nada. Y la desesperación que  supone  acudir a la Justicia denunciando  abusos de poder y encontrar más abusos.
-¡Defenderte de la Justicia! Algo hay que hacer…
-Llevar nosotros a juicio a los jueces, emitiendo el veredicto por internet.
-¿Votando los ciudadanos si han de ser condenados o no por lo que hicieron?
-Si, formaremos entre todos el Jurado Popular que los juzgue. Haremos pública la denuncia en internet, permitiremos que el juez se defienda y después  decidiremos con nuestra  votación si  es culpable o inocente.
¿Cómo va a escribirse el libro?
-En estrecha colaboración con cuantos deseen contar las injusticias que padecieron. Cada capítulo juzgará la conducta de un juez, mostrará  las denuncias interpuestas contra  intocables de la dictadura que lo siguen siendo en democracia, recogerá las opiniones que nos lleguen sobre la Justicia que merecemos tener y  expondrá las represalias del Poder Judicial.
-¿Aceptarán los jueces que nosotros les juzguemos?
-No tienen más remedio. Somos el pueblo soberano, lo máximo. Ya lo dijo el político Alexander Hamilton en el Federalista. Negarlo es tanto como admitir que el servidor manda más que el amo, que el mandatario es superior al mandante o que los representantes del pueblo están por encima del propio pueblo.
-El objetivo  es…
-Acabar con la impunidad judicial. En la anterior legislatura el PSOE incluyó en su programa electoral la creación de un Jurado Popular para juzgar a los jueces. No lo hizo y vamos a demostrar la falta que hace si se quiere terminar con esa doble vara de medir que existe en la Justicia - Cardenal Tarancón-, en función de quienes sean los justiciables.
 -Juzgar la prevaricación judicial es muy difícil.
-Eso lo  dicen naturalmente los jueces, pero no hay nada más sencillo.
-Como el lenguaje jurídico tiene diferentes interpretaciones…
-¡Y los ciudadanos no entendemos de injusticias! Prevaricar es dictar una resolución injusta, contraria a las leyes.
-Y con conocimiento de que es injusta.
-Eso es. Y todos sabemos cuando sus resoluciones son irrazonables, arbitrarias, indefendibles, por no ajustarse al Ordenamiento Jurídico sino a su capricho personal. Verás que bien lo entenderá este Jurado que ponemos en marcha.
-Su control  es además necesario en un Estado de Derecho.
-Completamente necesario. Controlamos a los gobernantes con nuestros votos y tenemos el mismo derecho -más bien la obligación-, de fiscalizar lo que hacen los jueces.
-¿Es  el momento oportuno para esta iniciativa?
-Entiendo que si. Hace tiempo que hemos tocado fondo y se vislumbra un nuevo Renacimiento.   Todos coincidimos en que no hay Justicia, que seguimos perdiendo  los de siempre, los de abajo, los que no tenemos fácil acceso al juez.  
-¿Cambiaría la situación  un Jurado Popular que juzgue a los jueces?
-Naturalmente, ya que cada vez que uno de nuestros influyentes o poderosos se les acercaran para pedirles un favor,  se verían obligados a decirles: “es que si te ayudo a ti, detrás me espera esta gente”.
-Y esta gente somos nosotros.
-En efecto. Un Jurado que no entendería esos tratos de favor  ni a los jueces que se dejan  fácilmente corromper, envenenando la Justicia.
-Será un revulsivo para cuantos nos sentimos tan frustrados…
-Algo hay que hacer que nos devuelva la ilusión o  como dijera Julián Marías,  que nos lleve a una España en la que dé ganas de vivir y salir de esta otra España en la cual solo nos queda aguantarnos.
-Pero nosotros somos las víctimas, lo que nos autoriza a exigir a los que detentan el poder  que arreglen la Justicia.

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Razones por las que se pone anticipadamente fin al libro

“Jueces a Juicio (Jurado Popular)”

Acabo de ver que por vuestra cuenta y a pesar de mi negativa a ello iniciáis una segunda versión del libro jueces a juicio, colocando parte de lo que ya llevo escrito.

No estoy de acuerdo porque vuelvo a insistiros en que dado lo delicado del tema, tengo necesidad de controlar a cuantos envíen sus opiniones e injusticias, por cuanto no es un proyecto a realizarse desde el insulto ni por personas que desconozcan el estrecho cauce por el que nos permite circular la Ley en un Estado de Derecho.

Mi idea de llevar a los jueces a juicio a través del libro “Jueces a juicio (Jurado Popular)”  se sostenía como sabéis desde el más absoluto respeto al Poder Judicial y con el máximo conocimiento jurídico, para evitar cualquier daño a terceros y todo posible error. Por eso se decidió que fuese yo -y así llegó también a aprobarlo Fundación Jurei (Justicia Responsable e Independiente)-, el encargado de escribir el libro y desarrollar este proyecto en internet, encomendándose a otros la tarea de difundirlo, hablar con los medios de comunicación y con los representantes de nuestras Instituciones.

No pudo ser y doy por finalizada mi labor liberándome de toda responsabilidad por cuanto se escriba y coloque en vuestra página. Suerte y un saludo, Luis Bertelli.

Quedamos a la espera de ver si se resuelve esta situación para seguir con el proyecto.

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Continuará en breve...