Presentación

Háblenos de injusticias y de quienes las cometieron. También de ataques a la independencia judicial. Lo necesitamos para seguir mostrando en foros nacionales e internacionales la justicia que tenemos y la legítima reivindicación de esta Fundación, que aspira a esa otra Justicia que merecemos tener.

Luis Bertelli
Presidente

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REBELDÍA FRENTE A NUESTROS JUECES
(De servidores de la Ley han pasado a ser sus amos)

Luis Bertelli

   
                                                              
“De un modo o de otro  fracasaréis…al final os vencerán. Antes o después os verán como sois…
Hay algo en el universo -no sé lo que es, algún espíritu, algún principio-, contra lo que no podréis”.
Winston a su verdugo O’Brien, George Orwell, “1984”.

 

INTRODUCCION

Debo ser, si la opinión que los demás tienen de nosotros se sustenta en las decisiones de nuestros jueces, el peor de los españoles.

Como constantemente nos hace saber el Estamento Judicial, cuantos critican sus sentencias arbitrarias son,  sin excepción alguna,  unos resentidos descontentos con el fallo desfavorable que obtuvieron. Esta respuesta se repite una y otra vez porque según pretenden hacernos creer todas las resoluciones que dictan cada año -millones-, son irreprochables, ninguna es injusta.

Por ello es fácil adivinar lo impresentable que soy por llevar denunciados a más de un centenar de jueces, ir diciendo por ahí que no son tan respetables como parecen, que no aplican la Ley sino su caprichosa voluntad y que hay mucha gente sufriendo las injusticias que Sus Señorías cometen

No contaba con que a los políticos no les interesaba arreglar la Justicia -¡qué ingenuidad pensar que lo harían!-, ni que los justiciables permanecerían indiferentes ante la tiranía judicial que padecemos, lo que ha supuesto que la Magistratura se haya ido creciendo más y más, relegándonos a ciudadanos y abogados a meros instrumentos de su poder.

Lo peor es que no hay manera de que prosperen las querellas  que interponemos contra los integrantes de nuestra Magistratura, aunque hemos de seguir porque el cansancio es el peligro más grande para una reivindicación tan necesaria -Descartes decía que la razón es incansable-.

Por eso  iré mostrando la auténtica justicia que tenemos, no la que permite que se dicten  a diario resoluciones injustas -ello requeriría una enciclopedia-, sino aquella que muestra como son y se comportan realmente nuestros jueces, conocedores de que hagan lo que hagan no les  sucederá nada. Sacaré a la luz únicamente cuatro ejemplos. Suficientes para que se aprecie la  impunidad con la que pueden destrozar la vida, honra, libertad y patrimonio de cualquiera de nosotros. Y dedicaré en cada capítulo un apartado exponiendo las bases que considero necesarias para lograr la Justicia que merecemos tener, porque la resignación  solo conduce a la consolidación definitiva del capricho como norma de actuación de nuestros jueces.

Podría pensarse que está todo perdido, que vencimos a las fuerzas de la naturaleza, al yugo de la Iglesia y del Estado absolutista, pero que hemos sucumbido ante los jueces. Sin embargo habiendo llegado hasta el infinito de las quejas y denuncias contra ellos, he comprobado que siguen intactas nuestras ansias de justicia hiriéndonos sobremanera sus atropellos, por lo que todavía hay remedio si aceptamos que somos nosotros, los de siempre, los de abajo, el ignorado pueblo soberano, en definitiva sus víctimas -y por esta sola razón solidarios-, quienes habremos de generar la ilusión que desemboque en el obligado control de cuanto hacen nuestros jueces, o lo que es lo mismo,  que el Estado de Derecho  ponga fin a la endémica corrupción que soportamos con esa Judicatura independiente y responsable que la Constitución nos garantiza y que tanto necesitamos.

En definitiva se trata  no solo de ser iguales ante la Ley sino de ser también iguales ante los jueces -Jerzy Lec-, teniendo muy claro que estarse quietos es perpetuar sus abusos.

No hay rencor sino pena. No busco herir a unos miles de jueces que controlan a toda la Nación y nadie les controla a ellos, sino poner fin al sufrimiento de millones de personas que injustamente padecen por sus desmanes. Decidí marcharme muchas veces pero cada vez que lo intentaba aparecía una nueva injusticia que me retenía y seguía actuando como abogado aunque con menos fe, convencido de que al ofrecer la Biblia el reino de los cielos a los que padecen persecución por la Justicia  estaba refiriéndose a España, consciente de que no hay forma alguna de arreglarla.    

Por si fuera así, si seguimos sin poder sentar a los jueces en el banquillo, sirva al menos este libro como maldición eterna para los que aplicando el Derecho se burlan de los débiles y ayudan a los poderosos a esquilmar España y a escaparse de la Justicia.  

 

CONTRAPORTADA

Este libro cuenta verdades que oficialmente no existen, por lo que va a ser ignorado por el Gran Hermano. Analiza el “ninguneo”, el cual permite que seamos aisladamente derrotados, muestra el precio que hay que pagar en España por ejercer la abogacía de forma libre e independiente -la única garantía que tienen los ciudadanos de enfrentarse al Leviatán-, plantea el interrogante de qué sucedería si fuésemos más los que nos rebelásemos frente a la arbitrariedad del Poder Judicial y cuestiona si nuestra elección de la felicidad en lugar de la libertad fue acertada, porque ello no ha hecho sino convertir definitivamente el quehacer jurisdiccional en esa tela de araña de la que hablara Solon, que atrapa a los débiles y de la que los poderosos consiguen fácilmente escapar.

 

 

La Fundacion desaparece


Maldito sea de día, maldito sea de noche. Que nadie mantenga con él comunicación oral o escrita, ni se le acerque a menos de cuatro metros ni lea nada escrito o trascrito por él…,fragmento de la excomunión de Benito Spinoza, aplicable hoy a cuantos nos atrevemos a desafiar al Poder Judicial.
¿Por qué no reaccionamos? Porque no tenemos ese sentimiento de servicio y sacrificio que hace falta para poner fin a la arbitrariedad judicial y cada uno de nosotros creemos poder alcanzar solos la reparación al daño que nos hicieron, recorriendo ingenuamente el doloroso circuito que no conduce a ninguna parte: Consejo General del Poder Judicial, Ministerio de Justicia, Defensor del Pueblo, Tribunales nacionales e internacionales, la Corona…

Como Presidente de la Fundación agradezco las infinitas muestras de respeto y consideración recibidas, pero tantas palabras de aliento deseándonos  suerte no fueron suficientes, porque la suerte necesita de la importancia que tiene el número en las reivindicaciones justas. Preparémonos pues para seguir sufriendo  en la más completa soledad los rituales y ceremonias del dolor que acompañan a esa privación permanente de la razón que nos asiste, menos dolorosos aún que la impotencia de sentirnos dominados y aceptemos de una vez que somos un país de resignados, mostrando al mundo lo bien que sabemos asumir el rol de víctimas en esta necrocracia, hermana de aquella otra de la que se quejara nuestro Joaquín Costa por llevar siglos escrito nuestro epitafio: Aquí yace España, muerta porque no supo hacer frente unida a los eternos abusos de sus jueces.

Nos marchamos ya que no hay nada que hacer. Confundimos libertad con permiso para consumir y divertirnos, el mayor de los errores porque en una sociedad libre los ciudadanos tienen conciencia de su responsabilidad y esto les hace ser poderosos, mientras que en la sometida se nos conduce a un borreguismo institucionalizado. Los que mandan tienen siempre razón y debemos soportar cuanto nos hagan. Si  presentamos batalla no sólo perderemos sino que pagaremos más, las costas, una multa y hasta arriesgamos la libertad -¿Qué libertad?- y así nunca saldremos de nuestra   auto culpable minoría de edad. Por eso jamás tendremos derechos, sólo obligaciones, y continuaremos suplicando justicia en lugar de exigirla a unos ciudadanos jueces que no renuncian a pasearse entre nosotros con aire de superioridad, sabiéndose intocables. Pero eso sí, renunciando a su independencia. Seguimos pues como siempre.

Luis Bertelli 

PD: Escrito dirigido a la Ministra responsable de la Fundación, que no será por supuesto atendido.

 

 AL EXCMO. SR. MINISTRO DE EDUCACIÓN, POLÍTICA Y DEPORTE

Luis Bertelli Gálvez, Presidente del Patronato de Fundación Jurei (Justicia responsable e independiente), con sede social en C/ Bocangel 19-1º-A, 28028 Madrid, comparece en virtud de su Acuerdo de fecha 19/12/08 y como mejor en derecho proceda, dice:

El Patronato de esta Fundación se ha dirigido en dos ocasiones al Protectorado de Fundaciones -se aportan sus escritos de 21/4/06 y 22/7/08-, exponiéndole los impedimentos creados al cumplimiento de sus fines institucionales, sin obtener la protección estatuida en el art. 35.1 e) de la Ley 50/2002, de 26 de diciembre, de Fundaciones.

El infortunio padecido por cuantos nos enfrentamos en la dictadura contra las leyes que nos privaban de derechos y libertades no puede continuar en democracia por ajustarnos a las nuevas leyes, ni los elevados intereses que esta Fundación persigue -la implantación en España de la Justicia responsable e independiente que la Constitución nos garantiza-, pueden verse recompensados con un permanente maltrato, absoluta desconsideración a nuestra labor, falta total de respeto hacia esta Institución y su Presidente, intolerables represalias y completo fracaso de cuantas acertadas acciones desarrollamos.

Algo sucede con las Instituciones y Tribunales de nuestro país que impiden que reivindiquemos ese Poder Judicial autónomo y responsable que necesitamos. Y algo falla también en el pueblo que no reacciona frente a los abusos de poder que pacientemente soporta, siendo imposible y hasta insensato, que continúe intentando poner fin en solitario esta Fundación en un país sin prensa libre, con diputados sometidos a disciplina de partidos, fiscales ausentes y jueces permisivos con unos gobiernos que penetran cada vez más en las esferas privadas de los ciudadanos.

Hace falta en España una Justicia en la que los jueces se ganen el respeto por sus conductas y no por sus togas, que repare pronto y bien el daño hecho, que escuche el silencio de los débiles… Una Justicia que permita ver lo que pasa en su interior, empezando por conocer como se reparten los asuntos que entran -ni siquiera dejaron a esta Fundación estar presente en tal reparto que ha de ser público-, que nos haga iguales ante los jueces, sin que los juicios puedan estar ganados antes de iniciarse. Y todo esto sólo podremos aspirar a conseguirlo si nos protege el Protectorado de Fundaciones.

Democracia significa todos legisladores, todos jueces, todos súbditos, pero aquí sigue muy marcada la línea divisoria. Por arriba los vencedores, muchos de ellos llegaron desde la cárcel al poder sin que, convertidos en dirigentes, modificaran la situación. Por abajo los de siempre, expertos en ocultar su dolor que no creen más en la Justicia y con esta Fundación imposibilitada de prestarles la ayuda que merecen y necesitan. Por ello ha decidido poner provisionalmente fin a todas sus actividades, solicitar la suspensión momentánea de cuantos procesos judiciales tiene abiertos, y 
 demandar  por tercera y última vez que el Protectorado que ese Ministerio dirige vele por el efectivo cumplimiento de los fines fundacionales.

Por todo ello,

AL EXCMO. SR. MINISTRO SOLICITO: Que por presentado este escrito, en unión de los documentos a los que se ha hecho mención y la certificación que recoge el Acuerdo anunciado, se sirva admitirlo y tener a bien concederle una cita para demostrarle como no ha tenido Fundación Jurei (Justicia responsable e independiente) en España el apoyo especial previsto en la Resolución 304/93 del Parlamento Europeo, las enormes limitaciones que ha encontrado en el desarrollo de su actividad, los impedimentos de todo tipo creados al desempeño de sus fines y las injustificables represalias que la misma y su Presidente han sufrido, con carácter previo a someter al fundador la posibilidad de que éste pida la nulidad del Acuerdo fundacional, si no se ve la misma protegida para poder llevar a cabo el cumplimiento de sus fines fundacionales.

Madrid a 19 de diciembre de 2008.

La Justicia ha muerto ¡Viva la Justicia!


Escribo en una ciudad muerta, Madrid, capital de un país muerto, España. Durante el largo periodo que estuvimos en coma vegetativo, apreciamos que nuestros jueces, incapaces de luchar por su independencia, aceptaron formar parte de esa Justicia que como la víbora, siempre muerde el pie descalzo -Monseñor Romero-, lo que supuso el exterminio de todos nosotros al faltarnos el aire  (los derechos y libertades fundamentales que la Constitución de 1978 nos garantizaba).

Antes estuvieron también muertos Alemania, Gran Bretaña, Francia, Estados Unidos…al anunciar los socialistas -con el apoyo entusiasta de los conservadores-, que la perfecta estructura que sostiene al Estado de Derecho, la división de poderes, era: “una vieja y destartalada carroza”, lo que se tradujo en un alarmante aumento de las facultades discrecionales de la Administración sobre la vida, honra y hacienda de esos ciudadanos. La libertad significaba que las personas comprasen más automóviles y gozasen de más vacaciones -Dwight Waldo-,  recomendándose según Roscoe Pound, huir de los Tribunales y confiar en los poderes arbitrarios del Gobierno. Estos países tuvieron la suerte de contar con intelectuales que vivieron la experiencia de regímenes totalitarios, que avisaron -y fueron escuchados-, que solo lograrían sobrevivir si se mantenían los Tribunales independientes (Radbruch en Alemania, Ripert en Francia, Allen en Gran Bretaña…), consiguiéndose in extremis su reanimación, gracias a tales esfuerzos que culminaron en la famosa declaración de Atenas de 1955: “Los jueces se atendrán al imperio de la ley, que harán respetar sin dejarse intimidar por el temor ni seducir por el halago, resistiendo cualquier intromisión del poder público que atente contra su independencia”.

En España desgraciadamente ese movimiento reanimador nos pilló inmersos en el franquismo, con una Magistratura en “vigorosa colaboración con el régimen” -Ministro de Justicia Eduardo Aunós- y ya en democracia, nadie frenó a Alfonso Guerra cuando, en línea con lo  apuntado, señaló: “Montesquieu ha muerto”, ni tampoco se cuidó de resaltar la importantísima diferencia que existe entre Administración de Justicia y Poder Judicial como nuestra Constitución de 1978 acordó llamarle -“todo un mundo en el concepto de Estado” según dijera en su día Azaña-. No pudo ser y sucumbimos todos, deslumbrados por el estado de bienestar y resignados ante la pasividad de nuestros jueces a la hora de reivindicar su plena autonomía frente a los demás poderes, viéndose invadida la Magistratura y el Consejo General del Poder Judicial por personas ajenas a la carrera judicial y sin contar con el apoyo de una Abogacía que mantiene aún el bozal de la dictadura, a cambio de favores.

Mañana 21 de octubre de 2008 hay anunciado un acto de protesta de jueces y secretarios. Puede que sea esta nuestra reanimación, la que nos impida acabar como fantasmas transitando por las ciudades y pueblos inermes de esta España muerta, negándonos a aceptar que nos quitó la vida una Justicia que no fue como la Constitución de 1978 quiso que fuera. Enhorabuena a los rebeldes. La Justicia ha muerto ¡Viva la Justicia!

Luis Bertelli
Presidente de Fundación Jurei (Justicia Responsable e Independiente)

Novedades en torno a la recusación


 Añadir al Consejo Legal “Pongamos fin al tabú de la recusación”

Una reciente Sentencia del Tribunal Constitucional -la nº 60/2008, de 26 de mayo- ponente el Magistrado Don Pascual Sala Sánchez, ha vuelto a señalar en su Fundamento Jurídico tercero que las causas de recusación por la falta de imparcialidad: “han de fundarse en causas tasadas e interpretadas restrictivamente sin posibilidad de aplicaciones extensivas o analógicas”.
Consideramos que la jurisprudencia del Tribunal Europeo de Derechos Humanos no acepta una lista o elenco de causas tasadas, bastando para plantear una recusación el temor a que un órgano judicial no sea imparcial y acreditar que dicho temor está objetivamente justificado. Pueden consultarse las SSTEDH de 25 de febrero de 1997, Findlay contra Reino Unido o la de 8 de febrero de 2000, que recuerda la anterior.
Aconsejamos en todos los casos en los que Jueces o Magistrados asuman funciones de parte o muestren una clara toma de partido hacia alguno de los litigantes, hacer uso de la recusación por la quiebra del derecho fundamental a un Tribunal imparcial -art. 24.2 CE y 6.1 CEDH- y tras desarrollar esta tesis expuesta ante el Tribunal Constitucional, acudir al Tribunal de Estrasburgo si es rechazado el amparo.

A la Justicia por la unión


Decía Antonio Machado que por mucho que un hombre valga nunca alcanzará valor más alto que el de ser hombre, a lo que puede añadirse que por muy bajo que este descienda nunca perderá su dignidad, pero reivindicarla resulta desolador porque ya no creemos a cuantos dicen afectarles el grito de las víctimas y el silencio de los débiles, teóricos moralizantes que usan el Derecho y la retórica para encumbrarse a costa de la desesperación y la muerte de los marginados del mundo. Leer el resto del artículo »