Protagonistas
A elogiar:
Ziad ben abderrahmen.
Habiéndole ofrecido el monarca árabe Hixem I el cargo de Juez de Córdoba contestó: “Si me obligáis a aceptar, cosa que yo repugno, os juro que si alguna vez se presenta en la curia un demandante que pida algo que esté en vuestro poder, mi primera providencia será arrancároslo de vuestras manos y obligaros a demostrar el título de propiedad del que carecéis por haberlas arrebatado por la fuerza a sus legítimos dueños”. Y no lo nombraron Juez.
A repudiar:
Los jueces que absolvieron a Clodio.
Acusado Clodio de cometer adulterio con la mujer del Cesar en el recinto sagrado, actuó de la siguiente forma -Primer libro de las cartas de Cicerón a Atico-: “Llamó a sí a los jueces, les hizo promesas, dioles fianza, les entregó dineros. Y aún, he aquí ¡ Oh dioses!, una cosa detestable: las noches de determinadas mujeres y de ciertos efebos de elevada alcurnia sirvieron de sobretasa a algunos jueces ¿Te apetece la esposa de aquel varón austero? Te la daré. ¿Se te antoja la de aquel rico? Yo haré que te eches con ella. Condéname de adulterio si no lo cometieres tú.”
Y Cátulo le dijo a esos jueces que pidieron al Senado una guardia, una vez que absolvieron al reo: “¿Por qué nos pedisteis la guardia? ¿Para que no os quitaran el dinero?”
A repudiar:
En el apartado Reconocimiento exponemos la historia de un brutal desamparo judicial y en esta Sección irán apareciendo los jueces que lo cometieron.
La Justicia en España funciona muy mal -mejor dicho no funciona-. Si encima eres pobre en influencias o dinero, no cuentas apenas con posibilidad de ganar. Y si además tienes la capacidad y el coraje de exigir tus derechos, concitarás las iras de una justicia vengativa que quitándose la venda irá a por tí.
Solo queda resignarse cuando la Ley enmudece y hablan los jueces, a no ser que todos asumamos que podemos ser la víctima de esta terrorífica historia que muy pronto comenzaremos a desarrollar y mostremos nuestra indignación, porque como decían los clásicos, es la Ley y no los hombres la que debe decidir que ha de ser de nosotros.